Haciendo un pequeño esfuerzo para pensar en el sexo, tus pensamientos sexuales se multiplicarán exponencialmente. Y ¿Para qué? Pues para sentirte mejor y más segura de ti misma, para divertirte y para disfrutar del sexo. Dejemos a un lado las quimeras románticas que acostumbramos a montarnos, olvidemos por un momento a ese maravilloso pero aburrido príncipe azul y, démosle rienda suelta a nuestras más secretas fantasías. La mente es el más potente afrodisíaco. ¡Utilízalo!